|
|
Señor quiero ser tu pino
Señor te he dirigido frecuentemente una oración decididamente sin sentido: te he pedido tiempo. Mi jornada de veinticuatro horas, no me basta. Necesito al menos seis horas más para responder a todas las llamadas, atender a los compromisos, despachar el trabajo retrasado, responder puntualmente a las cartas. Y pedí a todos los que exigían un pedazo de mi tiempo, ya tan escaso, que fueran mis cómplices en aquella petición de una jornada un poco más larga. Espero que no lo hayan hecho. Solo ahora me doy cuenta de lo equivocado de aquella oración Que desfachatez y que presunción, perdóname, Señor. El tiempo que me has dado, es más que suficiente, lo reconozco, suficiente para hacer aquellas cosas que Tú esperas de mí y para hacerlas bien. No se trata de tener más tiempo a disposición, sino de tener más ideales a disposición para llenar de significado el tiempo que poseo. Deseo más bien que mi tiempo sea más rico en significado. Para eso, te autorizo, Señor a que me quites tiempo. Esta es mi petición, opuesta a la anterior. Te pido que me quites horas, de las veinticuatro que tengo a mi disposición. Dos, tres, incluso, seis al menos. Como quieras mejor. Que hermosura, Señor, unas cuantas horas tomadas de lo necesario, no de lo superfluo de la jornada, y destinado a Ti. Poder anunciar: Me faltan seis horas al día, porque las he "despilfarrado" en oración. Dame la fuerza, Señor, el coraje, la libertad, para realizar este gesto alocado. Entonces estoy seguro de que no desembucharé ya, ante los impacientes y numerosos clientes, la acostumbrada excusa: "No tengo tiempo" Podré por el contrario, declarar en tono triunfal: " ¡Tengo Tiempo!" Tiempo para hacer las cosas adecuadas, de la manera adecuada, con el corazón adecuado. Señor, quítame tiempo, No vendré a pedirte que me pagues los daños por el contrario, te daré las gracias porque el tiempo que me queda, después de tus suculentos cobros, será un tiempo totalmente diverso. En suma: un capital que aumenta y adquiere valor precisamente cuando disminuye. ¿Vamos a hacer juntos este milagro, Señor? Amén.
Señor quítame tiempo
Señor te he dirigido frecuentemente una oración decididamente sin sentido: te he pedido tiempo. Mi jornada de veinticuatro horas, no me basta. Necesito al menos seis horas más para responder a todas las llamadas, atender a los compromisos, despachar el trabajo retrasado, responder puntualmente a las cartas. Y pedí a todos los que exigían un pedazo de mi tiempo, ya tan escaso, que fueran mis cómplices en aquella petición de una jornada un poco más larga. Espero que no lo hayan hecho. Solo ahora me doy cuenta de lo equivocado de aquella oración Que desfachatez y que presunción, perdóname, Señor. El tiempo que me has dado, es más que suficiente, lo reconozco, suficiente para hacer aquellas cosas que Tú esperas de mí y para hacerlas bien. No se trata de tener más tiempo a disposición, sino de tener más ideales a disposición para llenar de significado el tiempo que poseo. Deseo más bien que mi tiempo sea más rico en significado. Para eso, te autorizo, Señor a que me quites tiempo. Esta es mi petición, opuesta a la anterior. Te pido que me quites horas, de las veinticuatro que tengo a mi disposición. Dos, tres, incluso, seis al menos. Como quieras mejor. Que hermosura, Señor, unas cuantas horas tomadas de lo necesario, no de lo superfluo de la jornada, y destinado a Ti. Poder anunciar: Me faltan seis horas al día, porque las he "despilfarrado" en oración. Dame la fuerza, Señor, el coraje, la libertad, para realizar este gesto alocado. Entonces estoy seguro de que no desembucharé ya, ante los impacientes y numerosos clientes, la acostumbrada excusa: "No tengo tiempo" Podré por el contrario, declarar en tono triunfal: " ¡Tengo Tiempo!" Tiempo para hacer las cosas adecuadas, de la manera adecuada, con el corazón adecuado. Señor, quítame tiempo, No vendré a pedirte que me pagues los daños por el contrario, te daré las gracias porque el tiempo que me queda, después de tus suculentos cobros, será un tiempo totalmente diverso. En suma: un capital que aumenta y adquiere valor precisamente cuando disminuye. ¿Vamos a hacer juntos este milagro, Señor? Amén.
Autor: Alejandro Pronzato
Libro: Tengo ganas de rezar
Señor, renueva mi alma
Señor, renueva mi alma,
para que pueda ofrecerte,
de lo que tu me has dado,
de lo que nos has dado,
Gracias te doy por tu,
ofrecimiento de salvación,
que para nosotros,
que sin Ti estábamos perdidos,
Se para mi luz en mi camino,
enséñame a apartarme,
de las malas sendas,
se bien que todo,
lo que Te he pedido,
en el Nombre Sagrado de Jesucristo Tu Unigénito,
me lo has concedido,
se bien que me has oído,
porque siempre nos oyes,
¡ Padre Santo !
se bien que estas conmigo,
que al final del camino y de mi andar,
estés conmigo,
para dejar todo concluido en tu Santo Nombre,
el Bendito Nombre de Nuestro Señor Jesús.
Todos somos deseados y esperados por Ti
Tú, oh Jesús, me invitas a ser tu amigo, a pertenecer a tu Familia, a ser tu hermano y compartir contigo mi vida, a caminar juntos, unidos en un mismo Proyecto, el de nuestro Padre. Tú siempre respetas mi voluntad, nunca me fuerza a nada, no anulas mi libertad. Tu voz es delicada con mi conciencia, tu Misterio no se me impone, se me ofrece como un don, como un regalo. Y Tú esperas paciente, manso y humilde, mi respuesta. Y no te inquietas, Tú confías en mi radical bondad, porque la conoces y sabes que soy obra de tus Manos, de las que no puede salir nada malo, ni erróneo, ni torcido. He sido creado en Ti por el Padre, soy hechura tuya, que eres el Bien supremo. Tu voz me llama y me sostiene en el Bien, en tu bondad infinita: ¡Ven a Mí que te amo sobre todas las realidades creadas por mi Padre, Ven a Mí que soy manso y humilde de corazón, Ven a Mí tú que estás cansado y agobiado y Yo te aliviaré, seré tu Paz y tu Descanso! Yo te digo hoy, Señor, que sí creo en Ti, que quiero caminar muy unido a Ti y Contigo, siempre, siempre, siempre... Sé que desde siempre y para siempre soy tuyo, estoy en tu Corazón, me deseas y me esperas, paciente, paciente. Tú estás presente en mí, siempre, siempre, por eso yo te busco y te anhelo, incluso cuando, enajenado me olvido y me aparto de ti. Y siempre te encuentro, en el mismo lugar: dentro de mí, donde siempre estuviste, y donde siempre estarás. Hoy quiero abrazarme a ti, mi Amigo, mi Hermano del alma, y decirte que te amo, mal, pero te amo. Aumenta, tú que puedes, mi amor. Mira que hoy sí quiero, que hoy, libremente te digo que SI. ¡No permitas que nada ni nadie me aparte, hoy ni mañana, de ti!
Amen
Autor: Padre Ignacio Larrañaga
Señor perdóname
Señor perdóname,
si perdóname,
por haber rechazado,
al que es diferente a mi,
por no entender su causa,
y pensar que su causa,
es mejor que la mía,
perdóname Señor,
pero también ilumíname,
para que pueda transitar sin ofender,
o agredir,
pero también ilumíname,
para defender la verdad,
y ¿ cual es la verdad ?,
que puede saber un hombre,
por si mismo.
Señor, en tu infinita misericordia inclúyeme,
siento que en la lucha de la vida,
aun sin querer hemos ofendido,
también a los que amamos o simpatizamos.
En este perdón,
Señor, has que crezca un sentimiento,
de paz profunda en mi corazón,
que me extrañe aun a mi mismo,
pues ganar no es lo importante,
si no estar en la verdad,
y ¿ cual es la verdad ?,
que hombre puede saber la verdad,
solo yo conozco una verdad absoluta,
y esa Verdad absoluta ¡ Eres Tú !
Señor, purifica mi Oracion
Querido Señor, mi corazón está lleno de gratitud por el tiempo que me has concedido para estar aquí, en este mundo que tu creaste con tanto amor. Quizá mi oración no ha sido tan profunda e íntima como yo habría querido. Mi mente se ha preocupado con frecuencia de pequeñas inquietudes y problemas insignificantes Te doy gracias por este don de un valor incalculable. Te pido que me des la gracia de que mi vida sea merecedora de este maravilloso don que eres Tú mismo, dame la gracia de que permanezca fiel a tu espíritu de y que sea capaz de compartir la nueva fuerza que ahora experimento con todas las personas que se cruzan en mi camino. Señor manifiesta tus abundantes bendiciones a todos los hermanos, que me han mostrado con tanta claridad, la realidad de tu amor.
Amén.
Autor: Henri J.M Nouwen
Sagrado Corazón de Jesús
¡ Oh Santísimo Corazón de Jesús! fuente de todas las bendiciones, yo te adoro, yo te amo, y con sincero arrepentimiento de todos mis pecados, yo te ofrezco mi corazón. Hazlo humilde, paciente, puro, y totalmente sumiso a tu voluntad. Concédeme, misericordioso Jesús, poder vivir para ti, y por ti, protégeme en todos los peligros, confórtame en mis tribulaciones, dame salud y ayuda en mis necesidades temporales. Dame tú bendición mientras vivo, y el favor de morir en tu Gracia.
Amén.
Autor: Monasterio del Corazón de Jesús
Que humano eres, Jesús
Que humano eres, Señor Jesús! te pareces perfectamente a nosotros, nacido de una mujer, reconocido como hombre, muerto de muerte humana, pero más humillado que nosotros Te damos gracias porque en todo Has querido estar cerca de nosotros Haz que nosotros podamos crecer en humanidad, que sepamos estar cerca de todos, especialmente de los que sufren, Haz que cada día nos parezcamos más a tí en la capacidad de amar sin límites, En la predilección por los pequeños y desvalidos, en la fidelidad de los tuyos En la libertad del espíritu... Ayúdanos a crecer en tu semejanza, Tú, hombre inolvidable. Amén.
¦ Para hoy, dame Señor !
Para hoy Dame Señor entusiasmo para actuar en cada momento del día con una entrega total. Para hoy Dame Señor paciencia y una gran fortaleza para aceptar los detalles que tu me vas a mandar. Para hoy dame Señor capacidad para Amar cuanto cruce mi camino captando todo lo bello que me das. Para hoy dame Señor el don de aceptar a las personas como son y de disfrutar mi vida como es hoy. Para Hoy dame Señor tiempo para Orar, para llenarme de Tu Amor, olvidarme de mis penas y entregarme al servicio de los demás.
Amén!
Autor: A. Rabatte.
Haz Click aqui
Espíritu de Dios - Haz de mi un instrumento de tu paz
Para que el mundo crea
Para que el mundo crea, y los hombres se acerquen a Tí, Señor, voy a implorar tu amor. Porque tu amor es tu presencia en medio de nosotros. Eres Tú mismo hecho presencia en Cristo Jesús. Para que el mundo crea, y el desierto vuelva a ser edén, voy a implorar tu paz. Porque Tú eres la paz del corazón del hombre, que te busca con sinceridad y confianza. Tú eres el descanso de los corazones fatigados. eres la tranquilidad de las conciencias; eres el aliento del hombre que expira, cuando ve que ya nada le queda. aún así le quedas Tú, Señor. Para que el mundo crea, y todos vivamos como hermanos, voy a implorar justicia. Porque ante tí Señor todos aparecemos justos en Tú Hijo en la Cruz, y en esa Cruz. está el acontecimiento más claro y evidente, de que no todas las cosas están bien hechas. Padre Santo. TU HIJO CRUCIFICADO ES LA EXPRESIÓN MAS HONDA DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA por una parte; de que en Dios hay justicia y verdad para todos y por la otra; de que no todos somos justos pues hemos cometido la grave injusticia de clavar a tu Hijo en la Cruz. Señor, Padre nuestro, ayúdanos a ser justos con nuestros hermanos. para hacer nos dignos de tu justicia, para ser reflejo de tu Hijo Jesucristo para que el mundo crea en Tí, Señor.
Amén
Autor: Fray Manuel Correa Díaz
" ¡ PAZ ! "
¡ Señor ! ¡ Colma de esperanza mi corazón y de dulzura mis labios! Pon en mis ojos la luz que acaricia y purifica, en mis manos el gesto que perdona.
Dame el valor para la lucha, compasión para las injurias, misericordia para la ingratitud y la injusticia.
Líbrame de la envidia y de la ambición mezquina, del odio y de la venganza.
Y que al volver hoy nuevamente al calor de mi lecho, pueda, en lo más íntimo de mi ser, sentirte a Tí presente. Amén. (Padre Ignacio Larranaga)
" DANOS TU LUZ SEÑOR "
Señor, sé nuestra luz en cada día para poder ver por donde vamos y descubrir cuál es la guía que nos conduce al sendero de la vida. Sé Tú Señor nuestro compañero de camino de los que vamos por el mundo para aprender qué hacer en cada instante y no perder el rumbo a medio día. Si Tú nos acompañas feliz será la vida nuestra y andaremos con paz y en alegría porque contigo Señor la vida es esperanza y regocijo. Tantas veces somos necios que nos aferramos a lo inútil, no queremos darnos cuenta de la maldad de nuestra moral falsa pues llamamos luz a lo que es tinieblas y amor a lo que es superficial lascivia. Cómo vivimos engañados por estar lejos de ti Señor y Tú nos buscas tantas veces y de muchos modos pero somos de corazón endurecido y fría se queda nuestra alma. Por eso Señor Dios sé nuestra luz en el camino de la vida para que acertemos a hacer tu voluntad, que no vayamos a estar siendo engañados creyendo estar en la verdad; mete tu Palabra en nuestro entendimiento y tu Espíritu en nuestro corazón, para poder pensar como Tú piensas para poder luchar como Tú luchas para poder vivir como Tú vive para poder amar como Tú amas. Amén. (Escrita por Fray Manuel Correa ofm)
" HOY QUIERO DARTE GRACIAS, SEÑOR "
Hoy siento la necesidad de darte gracias, Señor Tu vida dá sentido a toda la existencia humana, y tu dolor nos hace comprender que todo sufrimiento es principio de salvación. Tu soledad alivia nuestra soledades, y tu perdón nos hace renacer como una flor en capullo o como una canción de juventud. Gracias, Señor, porque tu sed nos invita a salir al encuentro de los mas necesitados, con la posibilidad de compartir. Tu nos has devuelto el sentido del trabajo que antes era maldición y contigo se transforma en un medio de santificación. Tu muerte misma nos llama a una vida nueva, la que tu nos ofreces, que Tú nos preparas, porque contigo tenemos parte en un futuro eterno a través de tu resurrección. Gracias, Señor, por tu cercanía, por el consuelo de tus palabras y por el infinito amor que dejaste en nuestro mundo desde el día en que quisiste compartir con nosotros la maravillosa aventura de la vida. Amen Autor Desconocido
"DAME TU PAZ SEÑOR"
Dame tu paz oh Señor en este día pues me siento desfallecer quiero gritar y no sé qué decir tan sólo pienso en Ti, Dios de mi vida. Dame tu amor, pues es mi vida presencia misteriosa que calcina sin ti yo no sabría qué decir contigo lo sé todo, sé vivir Fuerza que penetras en mi vida misterio recóndito eres Tú bálsamo del alma en el dolor consuelo de mi pobre corazón Fuente inagotable de la vida bendición que alcanza por doquier calor que estremece las entrañas río que inunda todo el ser Dame tu paz Señor, la necesito no alejes de mí tu mirada bondadosa no vez que sin ti soy como una rosa no sé de la vida, si te vas y me dejas Quédate conmigo para siempre pues más que antes hoy te necesito sólo quiero amarte a cada instante sólo tu presencia yo prefiero Te das cuenta de este atrevimiento qué audacia la mía frente a Ti no me tomes a mal mi desvarío piensa que sin tu calor yo tengo frío Dame tu paz, Dios de mi vida es la herencia bendita que me ofreces yo no prefiero más, ni más deseo. Amen (Escrita por el Padre Fray Manuel Correa)
Me haz conquistado, Señor
Señor, Tú me has cautivado y no he podido resistirte. Largo tiempo escapé, pero me perseguías, yo corría en zigzags, pero Tú lo sabías. Me alcanzaste. Y yo me debatí. ¡Me venciste! Y hoy heme aquí, Señor: he dicho "sí" cansado y sin aliento, a pesar mío casi. Yo estaba allí, temblando, como un vencido a merced del vencedor, cuando Tú pusiste sobre mí tu mirada de Amor. Ya está hecho, Señor, ya no podré olvidarte, en un instante Tú me has conquistado, en un instante Tú me has cautivado, has barrido mis dudas, mis temores volaron. Te reconocí sin verte, te sentí sin tocarte, te comprendí sin oírte. Ya estoy marcado con el fuego de tu amor, ya está hecho: nunca podré olvidarte. Ahora yo te sé presente junto a mí y trabajo en paz bajo tu mirada de Amor, ya no he vuelto a saber lo que es tener que hacer esfuerzos para orar: me basta con levantar los ojos de mi alma hacia Tí para encontrar tus ojos y no hace falta más: nos comprendemos, todo está claro, todo es paz. Señor, sigues haciendo el vacío en torno a mí, pero ahora de un modo muy distinto: es que Tú eres demasiado grande y eclipsas todas las cosas. Todo cuanto yo amaba ahora me parece bagatela, mis deseos humanos se funden como cera bajo el fuego de tu Amor. ¡Qué me importan las cosas! ¡Qué me importa mi bienestar! ¡Qué me importa mi vida! Ya no deseo más que a Tí. Tan sólo a Tí te quiero. Los demás van diciendo "Está loco". Pero son ellos, Señor, los que lo son. Ellos no te conocen, ellos no saben de Dios, ellos no saben que no se le puede resistir. Pero a mi... a mí me ha cautivado, Señor y yo estoy seguro de Tí. Tú estás aquí y yo salto de gozo, el sol lo invade todo y mi vida resplandece como una joya, todo es fácil, todo es luminoso, todo es puro, ¡todo canta! Gracias, Señor, gracias. Amen
Autor: Michel Quoist
Enséñanos a ver con Tu mirada
Ayúdanos a cambiar, Señor, nuestra mirada mundana, egoísta, poco comprometida, temeroso, acomodada, Ayúdanos a cambiar para mirar las cosas, el mundo, la vida con tu mirada y desde tus ojos. Quítanos las anteojeras que vamos construyendo a lo largo de los años, que nos aíslan del dolor y del sufrimiento de los que caminan al lado. Sacude nuestro corazón para aprender a ver con los ojos llenos de Evangelio y Esperanza de Reino. Corre ya el velo de nuestros ojos para que viendo podamos con-movernos por los otros y movernos desde lo profundo de cada uno para acudir a dar una mano (y la otra, y la vida toda…) a los que están caídos al costado del camino, los que esta sociedad ciega ha tirado a un costado porque no cuentan o no interesan a las leyes del mercado. Convierte nuestra mirada para hacer posible y cotidiano el milagro del buen samaritano, ver al otro y acercarse no pasar a su lado, compartir, ser generoso, darlo todo por el hermano. ¡Cuántas cosas son posibles, mi buen Dios, si cambiamos la mirada, si no damos vuelta la cara, si no vivimos encerrados! Abre nuestros ojos, ten compasión de nosotros, como pedía el ciego del evangelio, que no veamos borroso, no sea que confundamos el camino y creamos encontrarte donde tú no te has quedado. Descúbrenos Señor tu presencia viva, entre los pobres. Que te re-conozcamos en el desnudo, el hambriento, el que está solo, el preso, el enfermo, y tantos otros Señor, en quienes nos sales al encuentro cada día, sin que a veces lo advirtamos, por tener el corazón endurecido y los ojos cegados. ¡ Conviértenos Señor ! Devuélvenos la mirada confiada de los niños, la transparencia que habla de lo que abunda en el alma. No permitas que cerremos los ojos y creamos hallarte dentro nuestro sin buscarte y encontrarte por donde andas a diario. Ayúdanos Señor a ver y a cambiar… a verte y a optar… a utilizar esos lentes maravillosos que nos dejaste para mirar el mudo, la realidad, la vida: La mirada del Evangelio, para ver con los ojos de Dios.
Autor: Marcelo A. Murúa
Libro: "Ver la Vida con la mirada del Evangelio",
Oración de amor
Señor: Qué hermoso es tener un corazón con capacidad para amar y perdonar, para ayudar y comprender, para creer y confiar. Pero que difícil me resulta practicarlo, hacerlo vida en mis actos de cada día. Mis fuerzas son muy limitadas y son más las horas bajas que las buenas. Tú siempre estás ahí, esperándome, creyendo en mí, confiando en mí. Que una caída de hoy sea un peldaño que me acerque más a ti y a mis hermanos; que cada día tenga el coraje de volver a empezar en el camino del amor. Dame la valentía de saber unir mi mano a otros hombre, mis hermanos, para hacer crecer entre todos el arco iris del amor y de la amistad. Que al cerrar cada noche pueda refugiarme e n tu regazo de Padre comprensivo y amoroso.
Amén.
Señor, tu sabes que te amo ¿Me amas?...preguntaste dulcemente y me miraste con ojos mansos. Yo, inundado de amor, temblando dije: Sí, mi Señor, Tú sabes que te amo. Entonces sígueme, te necesito: serás un jornalero de mis campos. Sólo carga la cruz sobre los hombros y deja a los demás...Anda mis pasos. Te necesito para andar por el mundo predicando mi Palabra por tus labios, quiero seguir a los hombres por tus manos...Si me dices que sí, no habrá retorno, los que se vuelven no sirven en mi arado. Yo respondí: Señor, estoy dispuesto a dar la vida si fuera necesario. Y dejando atrás miles de cosas salí a recorrer el mundo de tu mano. Debí aprender a dar la otra mejilla, a bendecir a quien me hiciera daño, a ser cordero en medio de lobos; debí aprender a amar sin ser amado; debí moldear mi corazón y ser siempre pobre, paciente y manso. También debí aprender a ser valiente cuando un día descubrí que ser cristiano no es andar con la cruz colgada al pecho o transportar la Biblia bajo el brazo...Ser cristiano, aprendí, es más que eso, es arriesgarlo todo a cada paso, es jugarse la vida, dar la cara, y en buena o mala, estar siempre de tu lado. Me imaginé un camino hecho de rosas, pero encontré un camino hecho de cardo. En busca de los triunfos resonantes probé el vino amargo del fracaso... ¡Cómo costó entender cuando decías!: No esperes bien si a mí me han hecho daño. Mil veces me caí...pero mil veces seguí tu ejemplo, camino del calvario. El mundo me atacó como fiera, y yo esperé encontrar un mundo manso... Por caminar tus pasos fui agredido; queriendo hacer el bien fui rechazado, queriendo dar amor fui herido, queriendo la paz...me hicieron daño. ¡Cuántas veces...no sabes cuantas!...pensé volver atrás sobre mis pasos. Pero a pesar de todo lo vivido aún sigo caminando a tu lado. A veces cuando arrecia la tormenta, ya sin fuerzas...me suelto de tu mano... Entonces, Tú te vuelves...y me miras...¿Me amas? me preguntas muy despacio. Y yo igual que ayer...siempre respondo: "SÍ MI SEÑOR, TÚ SABES QUE TE AMO".
Tarde te ame, Dios mío
"Tarde te amé, Dios mío, hermosura siempre antigua y siempre nueva, tarde te amé. Tú estabas dentro de mí y yo afuera y así por fuera te buscaba y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que Tú creaste. Tú estabas conmigo pero yo no estaba contigo. Me llamaste y clamaste y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré y ahora te anhelo; gusté de Ti y ahora siento hambre y sed de Ti. ¡Ay de mí, Señor! ¡Ten misericordia de mí! Yo no te oculto mis llagas. Tú eres médico y yo estoy enfermo; Tú eres misericordioso y yo soy miserable. Toda mi esperanza estriba en tu muy grande misericordia. Dame lo que me pides y pídeme lo que quieras".
Autor: San Agustín
Te confío a Ti mi alma
Señor Jesús, tú conoces mi flacura y debilidad , sabes con qué dificultades entro en la gruta oscura, temblando mucho más que Pedro al acudir a tí caminando por las aguas y hundirme en mis temores. Poco, nada alcanzo con mi sola fuerza. Necesito de tí a cada instante, en este duro navegar sobre el mar de la vida. La oración constante me sostiene, aunque a veces son pequeñas gotas de agua las que caen en esa tierra seca de mi corazón.
Señor dame la gracia de una fe que pueda mover montañas, y partir las rocas de la apatía y el desgano, la indiferencia y la limitación.
Enciéndeme en tu fuego Sagrado, para que ardiendo intensamente irradie tu poderosa luz y amor a todos cuantos a mí se acerquen.
Se por tus Palabra que una multitud de pecados Tú perdonas a un corazón lleno de amor.
Oh mi Dios y Señor, concédeme esta gracia, para que el desvelo de este tiempo de prueba rinda el fruto necesario para mi purificación y salvación.
Tú eres mi esperanza. Que jamás deje yo de perseverar en esta búsqueda de tu amor misericordioso. Mira Señor que a tí confío mi alma.
Amén
|