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    Bendición de María Auxiliadora

     
     
     
     
     
     
     
     
     
    Bendición de María Auxiliadora
     
    - Nuestro auxilio nos viene del Señor.
    -Que hizo el cielo y la tierra.
    (Rezar un Ave María)
     
    - Bajo tu amparo nos acogemos,
    Santa Madre de Dios,
    no deseches las súplicas que te dirigimos
    en nuestras necesidades;
    antes bien, líbranos de todo peligro,
    Vírgen gloriosa y bendita.
     
    - María, Auxilio de los cristianos.
    - Ruega por nosotros.
     
    -Señor, escucha nuestra oración.
    - Y llegue a Ti nuestro clamor.
     
    - Oremos:
    Dios todopoderoso y eterno,
    con la ayuda del Espíritu Santo,
    preparaste el cuerpo y alma de María,
    la Vírgen Madre,
    para ser digna morada de tu Hijo;
    al recordarla con alegría,
    líbranos por su intercesión
    de los males presentes
    y de la muerte eterna.
    Por Jesucristo, nuestro Señor.
    - Amén.
     
    - La bendición de Dios todopoderoso,
    Padre, Hijo y Espíritu Santo,
    descienda sobre nosotros
    y permanezca siempre.
    - Amén.
     
    (Con esta bendición, Don Bosco invocó
    y obtuvo la protección de la Vírgen
    en incontables ocasiones)
     
     
    ( Oración enviada por Norma Toranzo )
    Francisco Almeida.
     

    Con María, levantando el corazón...

     
     
     
     
     
     
     
     
     
    Con María,
    levantando el corazón…
     
    Madre mía, hace unos días he leído
    una meditación de San Agustín que dice:
    "No escuchemos en vano la invitación:
    ¡Levantemos el Corazón!
    Y con todo el corazón ascendamos a Él"…
    y allí me quedé, Madrecita, preguntadote:
    ¿Que es ascender a él?
     
    Y me respondiste:
    - Si ustedes han resucitado con Cristo,
    busquen los bienes de arriba"(Col 3,1)
     
    Te confieso, Madre,
    que creí comprender tu respuesta,
    pero ya no estoy segura.
    Por eso espero que, en esta Misa,
    le pidas a tu Esposo, el Espíritu Santo,
    que me ilumine el alma.
     
    Mientras transcurre la Misa
    siento la paz de saber
    que mi oración ha sido escuchada.
     
    Y llega el momento, antes de la Consagración
    y como preparación a ella,
    en que el sacerdote pronuncia las palabras:
     
    - "Levantemos el corazón"
     
    En ese momento
    mil preguntas me inundan el alma
    y, sin atinar a más, me postro a tus pies
    y te las presento, de una en una:
     
    -¿Cómo puedo levantar mi corazón, Madre,
    si me pesa tanto por causa
    de mis miserias y pecados?
    ¿Cómo puedo levantarlo si veo
    que tiene raíces demasiado profundas
    en las cosas de la tierra?
     
    El tiempo se ha detenido
    en la Parroquia de Luján.
    No puedo responder al sacerdote
    si tú, Madre, no me explicas.
     
    - Hija mía- y mi alma se calma y escucha-
    como lees en San Pablo (Col 3,1),
    levantar el corazón es deleitarse
    en los bienes de arriba, no en los de la tierra.
     
    - Pero, Madre, no todo en mi corazón
    es anhelo de cielo… Hay demasiadas
    mezquindades con que me apego a la tierra.
     
    - Comprendo, hija. Lo sientes tan pesado
    que no puede elevarse por sí mismo.
     
    - ¿No tengo esperanza, entonces?
     
    Y tu mirada sonríe y puedo sentir
    el océano de misericordia de tu Corazón,
    dulce Reina y Madre de Misericordia…
     
    - Nada de eso, hija,
    si tu corazón no sube solo
    pues, súbelo tu, alto, muy alto…
     
    -¿Qué tan alto, Madrecita?
    ¡No llego, no puedo!…
     
    Y tu respuesta alegre me asombra el alma:
     
    - Busca un sicómoro, ¡Vamos, trepa!
    alto, como Zaqueo, y quédate en espera
    para que Jesús Eucaristía te diga:
    "Hoy me hospedaré en tu casa"
     
    -¿Un sicómoro, Madre?
    Estamos dentro de la Parroquia¡
    No hay sicómoros aquí!..
    Ay, Madre, sé más explícita
    que tu torpe hija no te comprende.
     
    Y me tiendes las manos
    para hacerme "pie",
    como me hacía mi padre
    para ayudarme a trepar a un árbol.
     
    - Ven hija ¡Trepa a mi Corazón!
     
    -¡Madre! ¡Claro! ¡Tu Corazón!
    Sí, solo tú puedes elevar mi corazón
    lo suficientemente alto...
     
    Y levanto mi corazón hasta el Tuyo,
    pongo mi corazón en el Tuyo.
     
    Ahora sí puedo responder al sacerdote:
     
    - "Lo tenemos levantado hacia el Señor".
     
    Madre, tú llevas mi corazón
    hasta donde Cristo ya ha llegado.
    Y allí me quedo, de tu mano…
     
    Se acerca el momento de la Consagración.
    Con mi corazón en el Tuyo
    veo que estamos alto, muy alto,
    pues sólo desde tan alto puede adorarse
    plenamente a Jesús Eucaristía…
     
    Sólo desde tan alto el alma puede rendirse
    ante un milagro cotidiano y conocido,
    pero jamás comprendido plenamente
    en su más profunda esencia…
     
    Alto, Madre… mi corazón está alto…
    Sin embargo,
    sigo parada en el piso de la parroquia.
     
    - La altura es interior, hija.
    Es un subir del alma para expresar
    su más profunda gratitud
    por tan grande amor…
     
    Me preparo para recibir a Jesús
    bajo la apariencia de pan.
    Estoy en tu Corazón, Madre
    ¿Qué mejor lugar para recibirle?
     
    Allí entregaré a Jesús a su Madre
    "que lo recibirá amorosamente,
    le colorará honrosamente,
    le adorará profundamente,
    le amará perfectamente,
    le abrazará estrechamente
    y le rendirá, en espíritu y en verdad,
    muchos obsequios que en nuestras
    espesas tinieblas nos son desconocidos"
    (San Luis María Grignion de Montfort)
     
    "Levantemos el corazón".
    Apenas si empiezo a comprender
    la magnitud de la propuesta.
     
    "Lo tenemos levantado hacia el Señor"
    Apenas si empiezo a comprender
    la magnitud de tal respuesta.
     
    Madre… poco a poco voy comprendiendo
    cuán profundas son las palabras,
    los actos, los gestos de la Misa.
    Pide a Jesús me perdone
    por todas las veces que respondí
    mecánicamente, sin pensar.
     
    Amigo, amiga que lees estas líneas,
    cuando escuches la propuesta
    "Levantemos el corazón"
    tómate fuerte de la mano de María
    y pídele que te asista.
    Tu corazón puede alcanzar
    alturas no imaginadas, aunque tus pies
    sigan pegados al piso de la Parroquia.
     
    María Susana Ratero
     
     
    NOTA de la autora:
    "Estos relatos sobre María Santísima
    han nacido en mi corazón y en mi imaginación
    por el amor que siento por Ella,
    basados en lo que he leído.
    Pero no debe pensarse que estos relatos
    sean consecuencia de revelaciones o visiones
    o nada que se le parezca.
    El mismo relato habla de "Cerrar los ojos y verla"
    o expresiones parecidas que aluden exclusivamente
    a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna."
     
     
     
     Gracias a María Susana Ratero
     
    (Oración enviada por Norma Toranzo )
    Francisco Almeida.

    Donde me subió el amor

     
     
     
     
     
     
     

    Donde me subió el amor

    Oveja perdida, ven
    sobre mis hombros, que hoy
    no sólo tu pastor soy,
    sino tu pasto también.
     
    Por descubrirte mejor
    cuando balabas perdida,
    dejé en un árbol la vida
    donde me subió el amor.
     
    Si prenda quieres mayor,
    mis obras hoy te la den.
     
    Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
    ¿cuál dará mayor asombro:
    el traerte yo en el hombro,
    o el traerme tú en el pecho?
     
    Prendas son de amor estrecho
    que aún lo más ciegos las ven.
     
    Oveja perdida, ven
    sobre mis hombro, que hoy
    no sólo tu pastor soy,
    sino tu pasto también.
     
    Luís de Góngora
    ORAR LA VIDA
     
      Gracias Nrma Toranzo
     

    CARA A CARA

     

    111  CARA A CARA 

     

    " CARA A CARA"

    Día tras día, Señor de mi vida,
    quede delante de Tí
    cara a cara.
    De manos juntas, quedaré delante de Tí,
    Señor de todos los mundos
    cara a cara.

    En este mundo que es tuyo,
    en medio de las fatigas,
    del tumulto, de las luchas,
    de la multitud agitada,
    he de mantenerme delante de Tí,
    cara a cara.

    Y, cuando mi tarea en este mundo
    estuviera acabada,
    oh Rey de Reyes, solo y en silencio,
    permaneceré delante de Tí,
    cara a cara.
    Amén.
    (Tomado de "Encuentro" Padre Ignacio Larrañaga)

     

    SUPLICA POR LA UNIDAD

     
     
     
     
     "SUPLICA POR LA UNIDAD"

    Dios Padre, envíanos tu Misericordia,
    para que tu Santo Espíritu haga desaparecer
    las divisiones en la Iglesia.

    Padre Envíanos al Espíritu de Unidad para
    que vivamos unidos a Jesucristo.

    Padre enseñanos a amar con el corazón de
    tu Hijo Jesucristo, para que todos seamos
    uno como Tu Padre eres uno con Cristo y con
    el espíritu.}

    Danos la gracia de la unidad, que cada persona
    busque la unidad en la familia, en la escuela
    en el trabajo, que hagamos a un lado nuestro
    egoísmo y aprendamos a vivir en el amor.

    Señor, danos la gracia de ser amables, que demos
    una sonrisa, o un buenos días con simpatía a
    todos los que nos rodean.

    Que todos los que se crucen por nuestro camino
    puedan ver en nuestro rosto, tú rostro Señor
    Jesús. Enséñanos a amar con tu corazón.

    Padre, dános la gracia de la unidad, de la
    amistad y de la caridad.

    Amén.
    (Oración escrita por un sacerdote Franciscano)

    HAGAMOS ORACION

     
    109 HAGAMOS ORACION 
     
     
     
    " HAGAMOS ORACION "

    Padre Nuestro, danos una señal para que comprendamos
    valioso que somos para Tí. Ven a nuestra vida con tu
    palabra creadora y haz de cada uno de nosotros un templo
    de oración y adoración.

    Señor, Padre, escucha nuestros ruegos porque...
    ¿ Quién nos va a dar seguridad, si Tú no nos tomas de la
    mano; como un papá lo hace con su Hijo pequeño?

    Haz que seamos sencillos y humildes, para que recibamos
    tu Reino como pan de cada día. Que como
    San Francisco de Asís
     a cada hombre podamos llamarlo hermano, para permane-
    cer en tu Paz como hijos tuyos en tu casa del mundo, durante
    toda nuestra vida.
    Amén
     
     

    ORACION DE LOS MAESTROS

     
    108  ORACION DE LOS MAESTROS
     
     
     
     
     
    "ORACION DE LOS MAESTROS"

    ¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe;
    que lleve el nombre de maestro, que Tú llevaste
    por la tierra.

    Dame el amor único de mi escuela; que ni la
    quemadura de la belleza sea capaz de robarle
    mi ternura de todos los instantes.

    Maestro, hazme perdurable el favor y pasajero
    el desencanto. Arranca de mí este deseo de
    justicia que aún me turba, la mezquina insinuación
    de protesta que sube de mí cando me hieren.

    Que no me duela la incomprensión ni me entristezca
    el olvido de los que enseñé.

    Dame el don de ser amigo, para poder amar a mis
    alumnos.

    ¡Acompáñame! ¡Sosténme! Muchas veces no tendré a
    nadie sino a ti a mi lado.

    Dame sencillez y dame profundidad; líbrame de ser
    complicado o banal en mi lección cotidiana.

    Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes
    materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.

    (Oración enviada por Lidya González)
     
     
     

    ORACION DIARIA

     

    107  ORACION DIARIA

     

     

    " ORACION DIARIA "

    Buenos días, mi amado Dios Padre.
    Te doy gracias por el don precioso que me has
    concedido esta mañana: la de mi vida. El poder vivir
    un día más con plenitud y con júbilo. Por favor
    concédeme hoy la gracia de ser bondadoso y paciente,
    para poder de ese modo distinguir TU SAGRADA PRESENCIA
    en toda persona con quién me encuentre. Cierra mis
    oidos, Dios Padre, a todo chisme. Sella mis labios
    para no juzgar ni criticar, para que así mis palabras
    bendigan a todos aquellos que se encuentren a mi
    alrededor, impartiendo TU CALOR a los corazones más
    fríos. Que mis acciones sean tan JUSTAS, mis
    sentimientos tan TIERNOS, mi conducta tan HUMILDE,
    siendo completamente fiel a Tu santa voluntad, para
    que yo sea a travéz de este día un reflejo de TU
    MISERICORDIA y amor celestial.
    AMÉN.

    (Agradecemos a Guadalupe Barba por habernos enviado
    esta oración)

     

    JESUS, TE AMO

     
    106  JESUS, TE AMO
     
     
     
     "¡JESUS, TE AMO!"

    Jesús, te amo,
    sobre todas las cosas
    Me arrepiento de todo corazón
    de haberte ofendido
    No permitas
    que nunca me aleje de Tí.
    Dame la gracia
    de amarte siempre
    y realizar tu voluntad en mí.
    Ayúdame, Señor,
    a poner fin
    a todas mis ingratitudes
    y concédeme que este sea el día
    de mi conversión total
    para que yo te ame
    y desde ahora sea siempre fiel.
    ¡Oh Señor,
    que yo muera a mis egoísmos
    y pueda vivir solo para tí!
     
    (San Alfonso María de Ligorio)

     

    CONSAGRACION AL CORAZON DE JESUS

     
    105  CONSAGRACION AL CORAZON DE JESUS 
     
     
     
     
    "CONSAGRACION AL CORAZON DE JESUS"

    Corazón de Jesús,
    manantial inagotable de gracia,
    amor y paz. Corazón del que nació
    la Iglesia, gracias por recibirme
    en ella en el bautismo. Gracias por
    mostrarme en ella el rostro de tu Padre.
    Gracias por enviarnos tu Espíritu Santo
    que nos congrega y construye.

    Gracias por continuar ofrendándote
    diariamente en la Eucaristía que
    une y alimenta.
    Yo me entrego y consagro a ti.
    Quiero vivir a plenitud mis promesas
    bautismales. Adéntrame, Señor Jesús,
    en tu Corazón. Cámbiame este corazón
    de piedra. Que se parezca al tuyo para
    que no quiera hacer ya más mi voluntad,
    sino, como Tú, la del Padre.
    Préstame tu Corazón herido, tu corazón
    fuerte, para que aprenda a entregarme
    entero y sin reservas a la empresa de
    que venga a nosotros tu Reino de justicia,
    de amor y de paz.
      

    ACTO DE ABANDONO

     
     
    103  ACTO DE ABANDONO
     
     
     
    "ACTO DE ABANDONO"

    En tus manos, oh Dios, me abandono,
    modela esta arcilla,
    como hace con el barro el alfarero.
    Dale forma, y después, si así lo quieres
    hazla pedazos.
    Manda, ordena ¿Que quieres
    que yo haga?
    ¿ Que quieres que yo no haga?.

    Elogiado y humillado, perseguido,
    incomprendido y calumniado,
    consolado, dolorido, inútil para todo,
    solo me queda decir a ejemplo de tu madre:
    " Hágase en mí según tu Palabra".

    Dáme el amor por excelencia,
    el amor de la cruz;
    no una cruz heróica que pudiera satisfacer
    mi amor propio;
    sino aquellas cruces humildes y vulgares
    que llevo con repugnancia. Las que encuentro
    cada día en la contradicción,
    en el olvido, el fracaso, en los falsos
    juiciso en la indiferencia,
    en el rechazo y el menosprecio de los demás,
    en el malestar y en la enfermedad,
    en las limitaciones intelectuales
    y en la aridez, en el silencio del corazón.
    Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
    aunque yo mismo no lo sepa,
    pero eso basta.
    Amén.

    Tomado del Libro Senda ( Padre I. Larrañaga)
     

    BAJO EL MANTO DE MARIA

     
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    BAJO EL MANTO DE MARIA
     
     
    Oh madre virgen Maria, toca mi corazón
    llenando de bondad y grandeza,
    esa que tu tuviste para con nosotros
    la raza humana para perdonarnos y
    acogernos en tu manto,
    que despues de haber visto con tus
    propios ojos todo lo que hicimos a
    tu hijo Jesús: lo humillamos, lo azotamos,
    lo abofeteamos, lo coronamos con espinas
    Haciéndolo derramar su sangre sobre
    su rostro, le abrimos su costilla , lo clavamos
    y lo dejamos morir bajo el sol,
    lo sometimos a la mas grande crueldad
    a la que se somete ser humano alguno y
    tu presenciaba el sufrimiento de tu hijo
    con el dolor de tu corazon como su madre
    que eres y fuiste capaz resarcirte y llenart
    de gozo, solo con saber que tu hijo habai
    resucitado y hoy volteas hacia nosotros sin
    albergar malos recuerdos y rencor alguno y
    eres capaz de cubrirnos y protegernos con
    tu manto y guardarnos tan guardados como
    guardaste en tu vientre y cubriste a tu hijo
    Jesus. Libranos madre de rencor, rabia y malos
    sentimientos, danos un poquito de esa grandeza
    y de tu gran bondad y humildad que posee para
    perdonar a todos aquellos que nos ofenden, en
    especial a nuestros hijos, libranos madre de esos
    males y de todo pecado capital, cubrenos con
    tu manto y vuelvenos sencillos dulces y amables
    como siempre fuiste tu, con tu hijo Jesus y todos
    tus hijos de la tierra.
     
     
    A todas las madres.
    Marta Perez de Almeida.