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Azul...
Ninfa Duarte
Hoy el cielo me viene azul
porque mi alma suena azul,
azul como las aguas del mar, como tus ojos...
Tan azul como mis sueños de cielo,
tan azul como la bandera en su mástil
y las alas de los ángeles... todo azul.
Me siento azul como el manto de la virgen,
sin nubes que la destiñan...sólo azul...
Este azul que cae del cielo
tiene la claridad de la esperanza
y un leve intenso de realidades;
sabes por qué mi día es azul...?
-Porque tu cielo es azul,
y Tú eres nuestro cielo, Señor!
Gracias,Ninfa Estela Duarte por tu amistad y compartir tu Poemas
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Dios responde a todas las oraciones, aunque no siempre de la manera esperada. Rara vez Dios tiene prisa o está apurado, lo cuál se ve en su creación. Tarda en hacer un bebé, una flor, un árbol, o un atardecer, o incluso una brizna de hierba. No se puede apurar a Dios. Hay que aguardar a que llegue el momento determinado por Él.
A veces Dios demora su respuesta a una oración hasta que hayas aprendido algo que Él quiere enseñarte.
O a veces espera hasta que se produzcan las condiciones propicias para el resultado que Él quiere lograr.
Como en el caso de aquel hombre de la Biblia que era ciego de nacimiento. Tuvo que ser ciego toda su vida para que todos lo supieran, y así, al llegar cierto día Jesús lo sanara prodigiosamente, y Dios fuese glorificado (Juan 9)
En ciertos casos, tal vez transcurran años, hasta que sepan que Dios no respondió del modo que esperabas, o cuando se lo pediste, ¡Pero el día llegará! y sabrás que Dios actuó acertadamente.
¡Espera en el Señor! La oscuridad mas densa es antes del amanecer, y la mayor desesperación ocurre justo antes de la salvación.
La más profunda desesperanza ataca justo antes de ser rescatado.
Por éso no dudes, ni por un instante que Dios te contestará.
¡Ya verás que lo hace! confía en Él, y dale gracias por la respuesta, aunque no la veas de inmediato. ¡Después te alegrarás de haber confiado en Él!
“Señor, hazme amar lo que me mandas y luego mándame lo que quieras”.- San Agustín
Desconozco su autor
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Qué sucede con el rezar por la otra persona?
Que ablandas tu relación hacia ella, ofreces tu mano, limpias tu corazón de ese veneno del rencor y sin que la otra persona sepa cómo ni porqué va reaccionando poco a poco de la misma manera. Percibe que el veneno de su alma se va, que su corazón se ablanda y sus sentimientos hacia ti empiezan a cambiar de amargos en dulces.
Es una ley que funciona. No digo que no cueste, porque si alguien te ha hecho una ofensa grave, no es fácil que reces por ella. Hay que pagar ese precio. Si este precio te resulta muy alto y prefieres seguir enojado y lleno de rencor, pagarás un precio diez veces mayor. Te amargarás la vida y nada lograrás. La situación seguirá igual o peor.
Está demostrado que el perdonar de corazón es una terapia maravillosa. Así como el odiar es un veneno que amarga la vida, que la acorta.
Por desgracia hay muchas personas que pasan años llenos de rencor, que no se dirigen la palabra, que no pueden verse ni en pintura.
No saben cuánto daño se hacen a sí mismas, cómo se amargan la existencia. No costaría tanto; un poco de oración por la otra persona y curaría a los dos.
Desconozco su autor
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EL AURA DE TU CARICIA
La esperanza no es una ilusión y menos un espejismo que se desvanece en la nada después de haber aliviado unos instantes la desesperación.
La esperanza del que mira lejos con ojos de atención y perspicacia, tiene la fuerza para romper sin resistencias el opaco velo del mañana.
Ella es tu fuerza para continuar la marcha cuando estás cansado.
Ella es la gracia que trasciende la angustia cuando te sientes humanamente pobre.
La esperanza da sentido a tu soledad, vigor a tu sufrimiento, solidez a tu amistad.
¡Confianza! ¡Camino!
Caminaré hasta encontrarme en comunión con todos y para siempre.
Caminaré al ritmo del gozo y de la gratitud todos los días.
Danzaré delante de ti, Señor.
Caricias envueltas en torrentes de luz
Gracias,Graciela Boquerizo Adum
Francisco Almeida.
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La felicidad de espíritu es mucho mayor que la de la carne. La conservas siempre contigo. Jamás cesa. Ni la noche más solitaria ni las nubes más grises pueden privarte de ella.
La felicidad de la carne es temporal. Un sentimiento efímero que depende de tu estado de ánimo, de las circunstancias que te rodean, de lo visible y lo tangible. En cambio, la felicidad de espíritu proviene de saber que yo soy tu salvador y que me intereso por ti.
La felicidad que yo brindo es tan constante como el sol. ¿Acaso cuando el sol se pone por la tarde y desaparece en el horizonte te angustias pensando que se ha ido para siempre? ¿Dices a alguien "Ya no hay sol en nuestra vida"? No. Es constante. Siempre es. Aunque cae la noche y no puedes verlo, nunca dudas de su existencia, ni de que volverá a salir a la mañana siguiente.
Así es la felicidad de espíritu: por muy presente que está, cuando cae la noche la pierdes de vista. Es entonces el momento de confiar y descansar hasta la mañana siguiente, cuando volverá a aparecer.
El gozo del Señor es tu fortaleza. ¿Cómo se obtiene ese gozo? En realidad, es sencillo: ámame con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma y con todas tus fuerzas, y acuérdate también de amar a los demás. No te preocupe lo que piensen ni cuáles sean sus opiniones. Ten simplemente gestos de amor y de humildad. De hecho, la gente te respetará aún más si lo haces.
No olvides manifestar amor y desvelo por los que te rodean, y yo te colmaré de mi gozo, mi paz y mi felicidad.
¡Gracias,Graciela Boquerizo Adum ,por regalarnos tanta belleza....
Francisco Almeida.
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