EL AURA DE TU CARICIA
Nuestros límites, todo lo que nos aprisiona y nos impide conocernos bien a nosotros mismos, no debe preocuparnos: son, sencillamente, el lugar donde el amor nace, crece, se expansiona y se comparte.
El peso y el cansancio de preguntas y problemas, la fatiga de la búsqueda imposible... todo se desvanece ante la inmediatez de las cosas diarias vistas con ojos nuevos, penetrados en modo arcano por la presencia de Cristo que comparte nuestro camino.
Alguien en el mundo me espera. El mundo me pide algo únicamente a mí.
Debo tener clara la meta que se encuentra siempre más allá de mi pequeño y limitado horizonte.
Caricias envueltas en torrentes de luz
Grcias,Graciela Baquerizo Adum, por regalarnos tanta belleza...