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Tómame en tus manos, Jesús
Tómame, Jesús, con todo lo que soy; con todo lo que tengo y lo que hago, lo que pienso y lo que vivo
Tómame en mi espíritu, para que se adhiera
a Ti; en lo más íntimo de mi corazón, para que sólo te ame a Ti.
Tómame, Dios mío, en mis deseos secretos, para que sena mi sueño y mi fin único, mi total adhesión y mi plena felicidad.
Tómame con tu bondad, atrayéndome a Ti. Tómame con tu ternura, acogiéndome en Ti. Tómame con tu Amor, uniéndome a Ti. Tómame, mi Salvador, en tu dolor, tu alegría, tu vida, tu muerte en la Noche de la Cruz, en el Día inmortal de tu Resurrección.
Tómame con tu poder, elevándome hasta Ti; tómame con tu ardor, inflamándome de Ti, tómame con tu grandeza, perdiéndome en Ti,
Tómame para la tarea de tu gran misión, para una entrega total a la salvación de mi prójimo y para cualquier sacrificio al servicio de mis hermanos.
Tómame, oh Cristo, mi Dios y mi todo, sin límites ni fin. Toma lo que puedo ofrecerte; no me devuelvas jamás lo que tomaste, de manera que un día pueda poseerte a Ti en al abrazo del cielo, tenerte y permanecer en Ti para siempre. Amén
Autor: Padre Ignacio Larrañaga
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Cómo miran tus ojos... Señor!
¡Cómo miran tus ojos!... ¡Cómo miran, Señor, Cuando en honda oración te encuentra el alma.
Que busca tu calor!
¡Señor, tus ojos miran Como una suave luz Que parece venir desde muy lejos... Más allá del azul!
¡Cómo miran tus ojos Buscando el corazón Que solloza en las sombras de la vida Temblando de pavor!
¡Cómo miran tus ojos Y sonríe la paz Cual caricia de ángeles muy blancos Que vienen y que van!
¡Cómo miran tus ojos Con viva claridad Cual si fueran estrellas encendidas Con luz de eternidad!
¡Y el alma canta a gloria Con tu mirar, Señor!... ¡Porque irradian tus ojos cuando miran Un infinito amor!
¿Quién no busca tus ojos En la inmensa quietud De la oración en que se absorbe el alma Buscando plenitud?...
¡Qué piedad en tus ojos, Qué ternura, Señor, Cuando el alma llorando sus congojas Te cuenta su dolor!
¡Cuando miran tus ojos El alma siente a Dios Que la inunda de paz y de esperanza, Que la inunda de amor!
¡Es que son tus miradas como besos, De un fuego vivo que se enciende más Cuando el alma se olvida de sí misma Y sólo sabe amar!.
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¡Oh, Señor!
Cuando yo tenga hambre, ponme junto a alguien que necesite alimento.
Cuando tenga sed, dame a alguien que necesite bebida.
Cuando tenga frío, dame a alguien a quien ofrecer calor.
Cuando esté triste, dame a alguien a quien consolar.
Cuando mi carga me resulte pesada, hazme compartir la carga de otro.
Cuando sea pobre, condúceme a alguien que esté necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame a alguien a quien pueda echar una mano.
Cuando me sienta humillado, permíteme tener a alguien a quien alabar.
Cuando esté descorazonado, envíame a alguien a quien alegrar.
Cuando precise de la comprensión de los demás, dame a alguien que tenga necesidad de la mía.
Cuando necesite que cuiden de mí, envíame a alguien para cuidar de él.
Cuando esté centrado exclusivamente en mí mismo, orienta mis pensamientos hacía algún otro.
Autor: Albert Bogaert
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Señor! Enséñame a Esperar
Señor... Enséñame a esperar con paciencia y en tu presencia, que mi ansiedad y mi impaciencia no corte la marcha del tiempo... que nunca desespere mi inconsciencia ni mi sueños perezcan.
Señor... Enséñame a controlar mi temperamento, enséñame a volar a favor del viento... que mi paciencia aprenda a esperar bajo tu gracia y tu promesa.
Señor... Enséñame a ser frágil y madurar, sin desconfiar de el camino nuevo que tienes para mi... siempre dispuesta a mejorar, sin quejarme de la angustia y los sinsabores.
Señor... Enséñame a ser humano, permíteme vivir paciente... que a cambio de quejarme de cada herida, me deleite sabiendo que llegaré a la meta.
Señor... Enséñame a ser humilde sabiendo que es un don hermoso, que mi energía no sea compitiendo para ser aceptada por otros.
Señor... Enséñame a esperar confiada, sabiendo que no he de fatigarme... Enséñame a recibir el mensaje revelado por ti y alcanzarlo.
Señor... Enséñame a mantener tu propósito... que con alegría me sienta amada, sabiendo que con tu amor me has cuidado... y con tu bondad me has rodeado.
Señor... Enséñame a no salir disparada y morirme fatigada, Padeciendo en mi camino sin llegar a lo que tú me has prometido.
Autor: Flakkiss64 (Gaviotadelalba) 4/17/05
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"A LOS CORAZONES DE JESUS Y DE MARIA "
Sagrados Corazones de Jesús y de María, os consagramos todos los trabajos, tristezas y alegrías de nuestra vida familiar, y os rogamos, oh Sagrados Corazones, que derraméis vuestras bendiciones sobre los miembros de nuestra familia, presentes y ausentes, vivos y difuntos. Y cuando terminemos nuestra vida, oh Jesús y María, permitid que toda nuestra familia se encuentre en el paraíso celestial, dentro de vuestros corazones. Amén.
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" ACOGER A JESUS "
Te pedimos María, que nos ayudes a acoger a tu Hijo que nace por nosotros con la sencillez de los pastores, con la humildad de José, con la atención y búsqueda de los magos, con el amor con que las primeras y los primeros creyentes lo acogieron para que también en nuestra vida se renueve el milagro de la Navidad y brille sobre nosotros la estrella de la esperanza de la bienaventurada inmortalidad que hoy nos ha sido revelada y que se manifestará un día al término de esta nuestra historia cuando todo reciba su sentido y toda las cosas tengan su lugar y su plenitud en la alegría del reino de Dios. Amén. ( Monseñor Carlo María Martini) | |
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A abrir camino me llamas
No hay caminos en mi vida, Señor; apenas senderos que hoy abro y mañana desaparecen. Yo estoy en la edad de los caminos: caminos cruzados, caminos paralelos. Yo vivo en encrucijada y mi brújula, Señor, no marca el norte. Yo corro cansado hacia la meta y el polvo del camino se me agarra a cada paso, como la oscuridad a la noche. Yo voy a galope caminando, y a tientas busco un rastro, y sigo unas pisadas. Y me digo: ¿Dónde me lleva el camino? ¿Eres quien ha extendido a lo largo de mi vida un camino? ¿Cuál es el mío? Si Tú me lo has dado me pertenece. ¿Dónde me lleva? Si Tú lo has trazado quiero saber la meta. Señor, yo busco tu camino (sólo uno), y me fío de tu Palabra. Dame fuerza, tesón a cada paso para caminar contigo. Yo busco ahora un camino, Señor. Tú, que eres Camino, da luz verde a mi vida pues a abrir camino Tú me llamas.
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" LA PAZ DE DIOS "
Tú eres el Dios de la Paz, Precisamente por esto, Señor del Amor y de la paz, ¡ queremos convertirnos a Tí! No podemos engañarnos con llegar a vivir bien, en paz, sin tí. No podemos pensar en superar las inquietudes interiores y nuestras guerras personales si no nos volvemos a tí, Señor de la Paz, Jesucristo crucificado y resucitado, que haz padecido la muerte para darnos paz. ¡Te pedimos aquella paz, que supera todo proyecto y posibilidad y que puede fortalecer nuestros pensamientos, nuestras voluntades, nuestros corazones. Amén. ( Cardenal Carlo María Martini)
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" AL ESPIRITU SANTO"
Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo, inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, cómo debo decirlo, lo que debo callar, lo que debo escribir, cómo debo obrar, lo que debo hacer para procurar tu gloria, el bien de las almas y mi propia santificación. Jesús, toda mi confianza está en tí. Amén.
(Cardenal Verdier)
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"DIOS SANTO TRINO Y UNO "
Jesús, Verbo eterno, engendrado
por el Padre, existías antes de los siglos; como resplandor de tu gloria y efigie de tu sustancia.
El Espíritu Santo tejió tu cuerpo
en María la Virgen Santísima y purísima. Al entrar en el mundo, dijiste al Padre: He aquí que vengo a hacer, oh Dios, tu voluntad. De María, la Virgen fiel, la creyente por excelencia, has aprendido a decir al Padre: Que se haga en mí según tu palabra. Has sido el hijo muy amado del Padre en quien él encontraba todas sus complacencias. Has pasado largas noches contemplando el amor del Padre a los hombres y le has orado con súplicas y lágrimas. Desvelamos todo tu ser de Hijo en el interior de tu santa humanidad.
Tú no has estado nunca solo porque estabas continuamente en diálogo con tu Padre. Has hecho siempre lo que le agradaba, has dicho siempre lo que él te pedía que dijeses. Has sido el Hijo perfecto que coincidía en todo momento con la vida que recibía del Padre. Has recibido esta vida de él y se la has devuelto en un último beso de amor. A nosotros que somos hijos adoptivos, concédenos el don de tu oración, danos tus gustos de dulzura y humildad.
Te has ofrecido a tí mismo, sin mancha, a Dios por un Espíritu eterno. Cada vez que celebramos tu misterio pascual, envías tu Espíritu sobre el pan y el vino para que se conviertan en tu Cuerpo y en tu Sangre. ¡Oh Cristo resucitado, llénanos de este mismo Espíritu y concédenos el ser un solo cuerpo y un solo espíritu en tí. Y que tu Espíritu Santo haga de nosotros una eterna ofrenda a tu gloria, para que podamos ofrecer nuestro cuerpo en sacrificio espiritual y en adoración verdadera.
Padre Santo, tus manos nos han acogido, alentado, alimentado, pero nosotros escapamos continuamente de tu abrazo paterno para ir a gastar nuestros bienes en un país lejano. Haznos volver a tí y abrázanos con ternura. Envía a nuestros corazones el Espíritu de tu Hijo que nos hace gritar: ¡Abba! ¡Padre! No permitas que nos apartemos de tí apartándonos de nuestros hermanos.
Padre Santo, no podemos ser tus hijos sin seguir a tu Hijo único, renunciando a nosotros mismos y llevando nuestra cruz. Cuando sentimos terror y angustia, ante la agonía, enséñanos a permanecer junto a Jesús, para velar en oración. Que él renueve en nosotros el misterio de su súplica y de su abandono entre tus manos. ¡Abba! ¡Padre! todo es posible para tí; aparta de mí esta copa, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.
Somos tus hijos y los coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser también glorificados con él. Como no hay ninguna comparación entre los sufrimientos del tiempo presente y la gloria que debe manifestarse en nosotros, haznos experimentar el poder de la resurrección de tu Hijo, para que podamos entrar en la libertad de la gloria de tus hijos. Amén.
( " Oración perseverante " de Jean Lefrance)
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" LA CRUZ "
Cómo me cuesta agradecer ! Entonces gracias Señor por la gracia que nos permite realizar en gozo
lo que tenemos que hacer. Realmente ¿ si tu no estuvieras,
que sería de nosotros ? Que podríamos hablar, decir, sentir sin Tí, sino estuviera la fuerza, la claridad, la
coherencia de ese espíritu que todo lo hace bien. Señor, quiero manifestarte mi alegría
porque estuviste y estás siempre que te necesito. Creo que
el espíritu santo es tu mano derecha, es el soplo gratificante
que da luz y verdad a nuestras palabras y hechos. Nada
sin tí, Señor, nunca, absolutamente nada sin tí. No
puedo expresar en palabras certeras lo que es la acción de
tu espíritu en mí, cuando lo llamo y le pido con esfuerzo y
a veces con perseverancia, su asistencia.
El viene, él está, él hace acto de presencia, dulcifica la mirada, nos
hace sentir canales e instrumentos y sentimos que
solo fluyen palabras que no surgen de nosotros y ahí comprobamos
la gracia. Pero Señor, soy desagradecido y lo sé y a veces
no hago nada por superarlo y me quedo y exijo y espero
y cuando él no llega para que aprenda la paciencia y la virtud, me pongo ansioso y parece que no tiene sentido mi vida y después me siento mal. Por favor, Señor, entiéndeme, ayúdame, dame fuerzas para creer y confiar
y seguir a pesar de todos los obstáculos y situaciones que se
me presenten. De mañana, parece que tengo que empezar
a levantar una carga pesada y nunca lo hago con alegría por el solo hecho de ofrecértelo a Tí. Juego siempre a dos aguas, un paso aquí y
otro que queda estancado y no desarrollo ese SI grandote
que hace tiempo quisiera sentirlo en mi corazón. Estoy atado Señor, oprimido a veces, con esperas que se hacen interminables, esperas decisivas para cualquier persona y tu silencio
me paraliza, me petrifica y me angustia. Guardo mucho como lo ves, sí, guardo egoístamente y siento que me
es imposible cambiar en este sentido y a veces me aburro
y quedo solo, esperando... Tengo momentos que no entiendo ni adonde
estoy parado por más que sé con profundidad que Tu estás y me lo
hacés ver continuamente, en el signo, en la palabra y en hecho más banal de la vida cotidiana. Pero lamentablemente no puedo expresar lo
que realmente soy y siento y hacia donde voy, si es que voy a algún lugar porque no lo puedo avizorar en lo más mínimo. Señor, ¿qué quieres de mí?
¿Cuál es tu voluntad en mí? Sabes que hace tiempo que no puedo más y todavía, tengo temor ante tí y me falta en verdad la confianza y la fe ciega que
solo las puede dar el AMOR, el amor que no tengo y que
es renunciar y y dejarme llevar y CONFIAR. Hoy más que nunca, ya que hace mucho tiempo que no escribo con ganas y con lágrimas, te pido con todo el deseo
la delicadeza y la compañía del espíritu santo. Solo él me podrá acompañar y hacerme sentir que estoy vivo, ahí, donde se presente y me espere. Derrama un poco de tu misericordia y más que nada tu ternura, la estoy necesitando. Escúchame y ten presente mi súplica.
Que tu luz me siga fortificando y acompañándome en la búsqueda
y en el deseo de saber y poder cumplir tu Voluntad Amén. (Tomás de Kempis)
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"¿QUE MANDAIS HACER DE MI?"
Vuestra soy, para vos nací : ¿Qué mandáis hacer de mí?… Vuestra soy, pues me creasteis; vuestra, pues me redimisteis; vuestra, pues que me sufristeis; vuestra, pues que me llamasteis; vuestra, pues, porque me esperasteis; vuestra, pues no me perdí: ¿Que mandáis hacer de mí? Veis aquí mi corazón, yo lo pongo en vuestra palma: Mi cuerpo, mi vida y mi alma, mis entrañas y afición. Dulce Esposo y Redentor, pues por vuestra me ofrecí: ¿Qué mandáis hacer de mí? Dadme muerte, dadme vida, dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida, flaqueza o fuerza cumplida, que a todo digo que sí: ¿Qué queréis hacer de mí?… Si queréis que esté holgando, quiero por amor holgar; si me mandáis trabajar, morir quiero trabajando: decid dónde, cómo y cuándo, decid, dulce amor, decid: ¿Qué mandáis hacer de mí? Amén. (Sta. Teresa de Jesús)
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" CONSAGRACION AL CORAZON DE JESUS"
Me entrego, y al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo consagro sin reservas, mi persona, mi vida, mis obras, mis dolores y sufrimientos. Me comprometo a no usar parte alguna de mi ser sino es para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable: ser enteramente suyo y hacer todas las cosas por su amor. Al mismo tiempo renuncio de todo corazón a todo aquello que le desagrade. Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Se pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Se fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Se propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, se para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Desvía de mí el castigo de Su justa ira. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que te disguste o me pueda apartar de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás te olvide yo y que jamás me separe de Ti.
Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu sagrado Corazón;
que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en tu servicio. Amén.
(Santa Margarita María de Alacoque)
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" SEÑOR HOY ME REFLEJE EN MIS HERMANOS"
Señor,
Hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos, y sentí angustia.
Mis ojos miraban con temor y desolación.
Y no veían.
Mis manos pedían, señalaban y exigían.
Y no daban.
Mis labios hablaban con ira y soberbia.
Y no consolaban.
Mis oídos escuchaban mis propias palabras
Y no oían.
Mi corazón latía frenético y duro.
Y no amaba.
Mis pies se movían pisando caídos.
Y no avanzaban.
Mis dones se ponían a mis órdenes.
Y no servían. Señor, hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos, y sentí angustia.
Señor, en mi angustia experimenté tu presencia, y quiero cambiar.
Señor, que tu Amor me transforme.
Señor, que has dejado a Tu Espíritu en mi corazón, haz que nazca. Lléname. Ocupa Vos el lugar entre mi piel y mi cuerpo, y Sé Vos.
Señor, hazme un extraño en mi vida. Ocúpame y mira a través de mis ojos,
para que pueda ver. Lléname y utiliza el movimiento de mis manos, para que pueda dar. Tómame y pon Tu Palabra en mis labios,
para que sepa consolar. Cámbiame y usa el canal de mis oídos,
para que pueda escuchar. Inúndame y pon Tu Amor en mi corazón, para que pueda amar. Complétame y lleva mis pies por Tu Camino, para que pueda avanzar. Anúlame y hazte Señor de mis dones,
para que pueda servir. Ven Señor Jesús, y sé Vos ante mis hermanos, para que sea yo en Ti. Amén. ( Mariano Moreno)
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Al Cristo
Señor, entre la sombra voy sin ti ; la fe de mis mayores ya no vierte su apacible fulgor en mi camino: ¡mi espíritu está triste hasta la muerte!
 Busco en vano una estrella que me alumbre; busco en vano un amor que me redima; mi divino ideal está en la cumbre, y yo, ¡pobre de mí!, yazgo en la sima...
 La lira que me diste, entre las mofas de los mundanos, vibra sin concierto; ¡se pierden en la noche mis estrofas, como el grito de Agar en el desierto!
 Y paria de la dicha y solitario, siento hastío de todo cuanto existe... Yo, Maestro, cual tú, subo al Calvario, y no tuve Tabor, cual lo tuviste...
 Ten piedad de mi mal; dura es mi pena; numerosas las lides en que lucho; fija en mi tu mirada que serena, y dame, como un tiempo a Magdalena, la calma: ¡yo también he amado mucho!
Amado Nervo
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" SUFRIR CON HUMILDAD "
Danos, Señor, un verdadero, nuevo y más profundo conocimiento de tí a través del sufrimiento. Haz que podamos intuir con el afecto del corazón tu misterio que está más allá de toda comprensión,.
 Haz que el ejercicio de paciencia de la mente, el discurso espinoso de la inteligencia, sea el signo de una verdad que no se alcanza simplemente con las normas de la razón humana, misterio inaccesible y al mismo tiempo nutritivo para la existencia del hombre, para sus dramas y sus aparentes absurdos.
 Queremos ofrecerte nuestros sufrimientos y compartir los de la humanidad, las dificultades en las que se debaten muchos corazones para volver a una siempre nueva y más verdadera experiencia de Tí, Señor, Dios nuestros, Tú habitas en la luz eterna que nadie puede contemplar, sino tu Hijo que nos la reveló desde lo alto de la cruz.
 Concédenos penetrar en el misterio de Jesús a fin de poder conocer algo de Tí, en la gracia del Espíritu Santo. Danos acceder al misterio del dolor con paciencia, con humildad, convencidos de nuestra ignorancia, de lo mucho que todavía desconocemos de tu Trinidad de amor de tu proyecto salvífico,
 Haz que nos humillemos en nuestro sufrimiento, para poder merecer, al menos una migaja, del conocimiento de aquel misterio, que nos saciará eternamente. Te lo pedimos por untercesión de María, que sufrió, pero que creyó profundamente, y ha llegado ya, también en nuestro nombre, al conocimiento perfecto de tu gloria. Amén. (Monseñor Carlo María Martini) | |
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"SALUDO A LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARIA "
¡Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María, virgen convertida en templo, y elegida por el santísimo Padre del cielo, consagrada por El con su santísimo Hijo amado y el Espíritu Santo Paráclito; que tuvo y tiene toda la plenitud de la gracia y todo bien! ¡Salve, palacio de Dios! Salve, tabernáculo de Dios! ¡Salve, casa de Dios! ¡Salve, vestidura de Dios! ¡Salve, esclava de Dios! ¡Salve, Madre de Dios! ¡Salve también todas vosotras, santas virtudes, que, por la gracia e iluminación del Espíritu Santo sois infundidas en los corazones de los fieles para hacerlos, de infieles, fieles a Dios! Amén. (San Francisco de Asís)
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"¡ TE NECESITO, SEÑOR!"
¡ Te necesito,Señor!, porque sin ti mi vida se seca. Quiero encontrarte en la oración, en tu presencia inconfundible, durante esos momentos en los que el silencio se sitúa de frente a mí, ante ti.
 ¡Quiero buscarte, Señor! Quiero encontrarte dando vida a la naturaleza que tú has creado; en la trasparencia del horizonte lejano desde un cerro, y en la profundidad de un bosque que protege con sus hojas los latidos escondidos de todos sus inquilinos.
 ¡Necesito sentirte alrededor! Quiero encontrarte en tus sacramentos, En el reencuentro con tu perdón, en la escucha de tu palabra, en el misterio de tu cotidiana entrega radical. ¡Necesito sentirte dentro! Quiero encontrarte en el rostro de los hombres y mujeres, en la convivencia con mis hermanos; en la necesidad del pobre y en el amor de mis amigos; en la sonrisa de un niño y en el ruido de la muchedumbre.
 ¡Tengo que verte! Quiero encontrarte en la pobreza de mi ser, en las capacidades que me has dado, en los deseos y sentimientos que fluyen en mí, en mi trabajo y mi descanso y, un día, en la debilidad de mi vida, cuando me acerque a las puertas del encuentro cara a cara contigo. Amén.
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" OH MARIA "
Eres, oh María, señora de la historia, porque en ti se cumplió "la plenitud de los tiempos".

Se inauguró contigo una nueva era en la historia del hombre y Dios.
 Nos llena de gozo saberte tan de ayer y tan de hoy. ¡Tan de siempre! Nunca envejecida, ni olvidada. Siempre joven, como la gracia de Dios.
 Te cantamos hoy, como te cantaron ayer y te cantarán siempre todas las generaciones: ¡Tú eres la flor más hermosa y el fruto más preciado de la humanidad!
 Eres la bendición pura de Dios en el corazón del mundo y de la Iglesia. Eres la bendita por excelencia y sin reservas, sobre quien nunca recayera maldición ninguna. Bendita, porque creíste y te fiaste de Dios, porque a Él consagraste, por entero, las fuerzas de tu alma y de tu cuerpo.
 Cada vez que te llamamos bendita, aprendemos de ti a encontrar la música y la letra, el tono justo de las bendiciones que debemos pronunciar los unos sobre los otros.
 Enséñanos a cantar tu Magníficat bendiciendo a Dios por sus maravillas sobre ti, sobre nosotros, sobre el mundo. Amén.
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" SEÑOR HOY ME REFLEJE EN MIS HERMANOS"
Señor, Hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos, y sentí angustia.
Mis ojos miraban con temor y desolación. Y no veían. Mis manos pedían, señalaban y exigían. Y no daban. Mis labios hablaban con ira y soberbia. Y no consolaban. Mis oídos escuchaban mis propias palabras Y no oían. Mi corazón latía frenético y duro. Y no amaba. Mis pies se movían pisando caídos. Y no avanzaban. Mis dones se ponían a mis órdenes. Y no servían.
Señor, hoy pude verme reflejado en los ojos de mis hermanos, y sentí angustia.
Señor, en mi angustia experimenté tu presencia, y quiero cambiar. Señor, que tu Amor me transforme. Señor, que has dejado a Tu Espíritu en mi corazón, haz que nazca. Lléname. Ocupa Vos el lugar entre mi piel y mi cuerpo, y Sé Vos. Señor, hazme un extraño en mi vida.
Ocúpame y mira a través de mis ojos, para que pueda ver. Lléname y utiliza el movimiento de mis manos, para que pueda dar. Tómame y pon Tu Palabra en mis labios, para que sepa consolar. Cámbiame y usa el canal de mis oídos, para que pueda escuchar. Inúndame y pon Tu Amor en mi corazón, para que pueda amar. Complétame y lleva mis pies por Tu Camino, para que pueda avanzar. Anúlame y hazte Señor de mis dones, para que pueda servir.
Ven Señor Jesús, y sé Vos ante mis hermanos, para que sea yo en Ti. Amén.
( Mariano Moreno)
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